Bisonte europeo y su papel en

      la restauración de los ecosistemas

Bisonte europeo (Bison bonasus L.) es la única especie silvestre (Bovinae) de la subfamilia de los bóvidos de Europa, que ha sobrevivido hasta nuestros días. Para la mayoría de los pueblos  los bisontes no sirvieron sólo como objeto de la caza. Esta potente y hermosa bestia fue la fuerza personificada de la naturaleza, tenía un tradicional significado religioso, que era adorado como uno de los símbolos en su tierra natal. El Bisonte es la parte integrante del bioma de  los bosques caducifolios y la estepa. El restablecimiento de sus las poblaciones salvajes es una de las condiciones necesarias para la restauración  de los bosques naturales y la recuperación de la biodiversidad en Europa.


Historia de la especie:

En el Holoceno bisonte estaba presente casi en toda Europa occidental y central. En el Holoceno Temprano el bisonte vivió en varias regiones de la parte asiática de Rusia. Este magnífico animal ha poblado las estepas y llanuras de Europa y habitó la Península Ibérica.

La desaparición de los bisontes en la naturaleza fue debido a causas antropogénicas, es decir: la caza furtiva, la destrucción del hábitat (deforestación y quema de bosques), también hay una fuerte evidencia de la muerte en masa de bisontes en diferentes partes de su área de distribución por las enfermedades transmitidas por el ganado doméstico - como el ántrax o la fiebre aftosa. Uno de los factores más importantes en la reducción del número de bisontes, es matanza ilimitada de animales en los tiempos de guerra, los disturbios civiles y las revoluciones. Es durante estos períodos, cuando los documentos históricos observan una fuerte disminución en el número de animales en diferentes parques protegidos.

Soy bisonte, para los polacos zubr, para los alemanes bisonte; los ignorantes me llaman uro.

La última población silvestre de la especie (de la Bialowieza y el oeste del Cáucaso) fue destruida en el siglo XX. De este modo, para el 1927, los bisontes salvajes que vivían libremente, quedaron completamente destruidos. En 1926 en todo el mundo en colecciones privadas, zoológicos y parques zoológicos sobrevivieron sólo 52 bisontes. Esta especie de bisonte sobrevivió, gracias a 14 de ellos que fueron capaces de reproducirse.

Algunas de las características de la especie:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Llevó cerca de setenta años de crianza - por el principio en los parques zoológicos y viveros especializados y más tarde en la naturaleza – hasta aumento de la manada mundial de los 48 (1927) animales hasta 3418 (European Bison Pedigree Book = EVRV, 1993). Sin embargo, al 31.12.1999 en el mundo sólo había 2.915 bisontes: en cautividad (zoológicos, viveros y otras reservas) había 1.177 individuos (European Bison Pedigree Book, Bialowieza, 2000) y en las poblaciones libres -1.738. Según el EBCC para marzo de 2015, la población de bisontes europeos ha aumentado hasta 6.073.

Hasta la fecha, la primera etapa de trabajo sobre la conservación de los bisontes eliminó la amenaza de la extinción de esta rara especie en un futuro próximo. Sin embargo, en general, esta especie se clasifica en un estado de amenaza - «ES» («endangered») en los criterios C (reducción del tamaño y la separación de las poblaciones), y E (rápido descenso en el número total de especie) (UICN 1996).

Por ahora, el continente europeo ha perdido una parte significativa de la diversidad biológica, y ahora, la tarea de evitar una mayor degradación y restaurar el estado original - tiene que ser una prioridad para los países.

Las mayores dificultades surgen cuando hay deseo de preservar y restaurar las poblaciones naturales de animales grandes, que incluyen el bisonte - el animal ungulado más grande de Europa. Actualmente en Europa central y meridional, los ecosistemas adecuados para el  hábitat del bisonte están prácticamente destruidos, ya que ocuparon las llanuras y las colinas, óptimas para el  desarrollo económico. Han quedado sólo unos pocos, pequeñas en tamaño, de distribución mosaica. En general, la mega población moderna de bisonte ha perdido irremediablemente alrededor del 50% de la reserva genética de los animales fundadores.

La reintroducción del bisonte es necesaria para aumentar el número de especies y restaurar su papel en los ecosistemas, que mejoren su biodiversidad, la productividad y la sostenibilidad global.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Bisonte es el animal más grande de los artiodáctilos. La altura de un macho adulto es 1,85 m., a veces hasta 2 m; peso de 400 a 920 kg, a veces hasta 1.200 kg (1932 Flerov; Krasinska, 1988). Las hembras son ligeramente más pequeñas.

La dieta del Bisonte contiene alrededor del 30% la maleza y la corteza. Bisonte come alrededor de 350 especies de plantas. Bisonte adulto come en un año casi 4.000 kg. de las ramas, hojas, arbustos, que en la última instancia son los residuos de madera y este hecho hace de bisonte un aliado excepcional para la restauración de la biodiversidad.

El Bisonte es un animal gregario y pasa todo el año en la comunidad de su propia especie, constituida de los animales diferentes  sexo y edades. Los machos se mantienen en rebaños hasta los 4 años de edad y luego se separan. El bisonte llega a la madurez sexual a los 3-4 años. Machos adultos se unen a los rebaños sólo durante la temporada de apareamiento, que ocurre en julio-septiembre.

Las hembras dan a luz a un ternero generalmente cada 2 años. Bisonte vive alrededor de 20-25 años.

El Bisonte es resistente a las bajas temperaturas y a la abundancia de insectos - chupadores de sangre. En invierno, los animales pueden satisfacer la demanda de agua, consumiendo la nieve. (Shumov & all., 1998). Los depredadores no tienen prácticamente ninguna influencia sobre el bisonte. Teóricamente, pueden causar daños durante el parto.

 

Se podría decir, que el bisonte necesita de nuestros bosques y los bosques necesitan al bisonte.

Al comienzo del tercer milenio la humanidad está preocupada por la formación de la nueva estrategia y la táctica de desarrollo sostenible que se basa en la sustitución de lo artificial por lo ecológico. Gran atención es dedicada a la conservación de la vida silvestre. Es obvio, que la prioridad para la conservación y restauración tienen que ser las especies raras y en peligro de extinción de plantas y animales, que figuran en el Libro Rojo.

El restablecimiento del número de bisontes está directamente relacionado con la restauración de sus hábitats, ya que él necesita nuevos pastos para vivir y reproducirse libremente. Gustaría creer, que al final del esfuerzo conjunto de los científicos, profesionales y del público en general, el bisonte retomará su nicho ecológico en la naturaleza.

Texto parcial: ESTRATEGIA PARA LA CONSERVACIÓN DEL BISONTE EUROPEO EN LA FEDERACIÓN DE RUSIA; WWF, la Academia Rusa de Ciencias.

 

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