AYUDA A MANTENER NUESTROS ECOSISTEMAS

 

¿QUÉ ES UN ECOSISTEMA?

 

Escuchamos la palabra “ecosistema” bastante a menudo, pero ¿sabemos qué es un ecosistema?

 

El concepto del ecosistema es interesante para comprender el funcionamiento de la naturaleza y multitud de cuestiones ambientales.

 

La palabra ecosistema se compone de dos partes: “eco” que en griego significa “casa” y la palabra “sistema”, que significa “partes interactivas”. Así que la palabra “ecosistema” nos dice que esas partes existen y viven juntas en una misma casa, y también dice, que lo que afecta a una - afecta a las otras también.

 

El ecosistema es el nivel de organización de la naturaleza. Es un complejo sistema ecológico en un área determinada, formado: por los seres vivos (elementos bióticos), su ambiente físico (elementos abióticos) y las interacciones que existen entre sí y el medio que los rodea.

 

Todos los seres vivos (y aquellos que alguna vez lo fueron) son los factores bióticos del ecosistema, que incluyen plantas, animales, insectos, bacterias, hongos, y todo ser vivo que forme parte del ecosistema.

 

 

Todos los elementos no vivos dentro de un ecosistema son los factores abióticos: con todas las características de clima, temperatura, sustancias químicas presentes, condiciones geológicas, etc.

El ecosistema de mayor tamaño que se puede considerar es el planeta Tierra. Sin embargo, hay ecosistemas menores: laguna, una selva, un desierto o un bosque. Un charco formado tras una intensa lluvia, o un tronco caído, lleno de arañas, hormigas y hongos, son pequeños ecosistemas.

En el bosque, por ejemplo, los pájaros se alimentan de insectos y gusanos; a su vez, estos insectos y gusanos se alimentan de hojas muertas que se encuentran en el suelo. Las hojas que caen también devuelven nutrientes a la tierra. Además, todos los seres vivos que habitan en el bosque necesitan y utilizan el aire y el agua para vivir, formando un ecosistema.


Todos los organismos consumidores viven de la explotación del ecosistema y la especie humana también necesita explotarlo para asegurar su supervivencia. De la naturaleza se obtienen los alimentos y a la naturaleza se devuelven los residuos que generamos con nuestra actividad. La energía que empleamos la obtenemos, en su mayoría, de la combustión de reservas de compuestos de carbono (petróleo, carbón, gas) almacenados por el trabajo de los productores del ecosistema a lo largo de muchos millones de años.


La acción del hombre sobre el planeta ha sido tan notable, especialmente en el último siglo, que se puede afirmar que no existe ecosistema que no esté afectado por su actividad. Desde hace milenios el hombre ha explotado y modificado la naturaleza para subsistir, pero en los últimos decenios, además ha producido miles de sustancias nuevas que se han difundido por toda la atmósfera, la hidrosfera, los suelos y la biosfera.

 

El impacto creciente de las actividades humanas en la naturaleza está provocando una pérdida de biodiversidad acelerada y deja en ocasiones a los ecosistemas sin componentes que les son imprescindibles. La causa principal es la destrucción de ecosistemas de gran interés, cuando se ponen tierras en cultivo desecando pantanos o talando bosques, cuando se cambian el rumbo o las condiciones de las aguas o la atmósfera por la contaminación, o cuando se destruyen hábitats en la extracción de recursos.

 

En la actualidad no se puede entender el funcionamiento de la mayor parte de los ecosistemas si no se tiene en cuenta la acción humana. Dado el número de individuos y la capacidad de acción que tiene nuestra especie, en estos momentos la influencia que ejercemos sobre la naturaleza es enorme y sus efectos secundarios difíciles de controlar.

 

Estamos obligados a comprender, que la vida humana se desarrolla en estrecha relación con la naturaleza y su funcionamiento nos afecta totalmente.

 

 

Libro: Ciencias de la tierra y del medioambiente.

 

ESTOS CONSEJOS PUEDEN AYUDAR A CONSERVAR NUESTROS ECOSISTEMAS:

1º Acércate  al mundo rural, visita los pueblos y los enclaves naturales. Solo con tu presencia ayudas a que se mantengan con vida y si además consumes sus productos locales (aunque solo sea un café o un refresco), ayudarás a su economía.

 

Conoce y respeta el medio ambiente. Un acercamiento a la naturaleza o practicar deportes en ella es muy saludable y aumenta la concienciación social sobre nuestros hábitats.

Disfruta de los productos de temporada, son más sanos y naturales, si los puedes conseguir en el propio entorno rural te garantizas su calidad y procedencia.


Utiliza envases reutilizables, casi cada producto que utilizamos tiene envase o envoltorio desechable, estos envases producen la mayor parte de los residuos que empobrecen y contaminan nuestros hábitats.

No ensucies nuestros parajes naturales o si es posible déjalo un poco mejor que lo encontraste. Raro es el lugar donde no se encuentran, latas de refresco, botellas, cartones, colillas, etc. Un simple gesto, puede convertir un paraíso natural en un vertedero.

 

6º  No enciendas fuegos en temporada de riesgo: triste es la trayectoria de bosques incendiados por descuidos o negligencia. Siempre es mejor prevenir que lamentar.

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